viernes 27 de marzo de 2009

British Baby

Hace aproximadamente un mes y pico la gente se escandalizó porque unos adorables adolescentes británicos de 15 años ella y 13 él (aunque no aparentaba más de 8) habían tenido un bebé. En las fotos salía un orgulloso papá pubértico, que más bien parecía el hermano de la niña, y la mamá de la pequeña que parecía el triple de su novio/pareja/compañero de juegos eróticos sin protección. La niña juraba y perjuraba que era virgen y que su hija había sido fruto del amor de una sola noche entre ella y Alfie, y los dos pretendían formar una familia feliz sin saber lo que era la palabra ingreso y con 10 libras de paga.

Una servidora, encontraba un poco rara la situación, la relación de la muchacha con el niño, más joven que ella y totalmente dispares físicamente. Simplemente no me cuadraba. Hasta que hace unos días al pobre Alfie le han hecho unas pruebas de paternidad que han revelado que él no es el padre de la criatura. Por lo visto, la niña ya tenía más kilómetros a sus espaldas que cualquier adulta y había estado en más de una ocasión con jóvenes de 17 y 18 años, pero que su familia le había obligado a mentir.
En fin, hasta donde vamos a llegar. Y ya no me refiero a los embarazos adolescentes sino a la información de los jóvenes de hoy en general.



¡Gracias por leer!

4 comentarios:

poorpooland dijo...

Jojojojo!!
Qué siesa eres! Es verdad que cuando pasó tú no terminabas de creértelo y olías algo raro. Una pena que no hicieras una entrada por entonces con tus sospechas porque hubieses quedado genial.

Sigue escribiendo.
Saludos!

P.D.: Por cierto, ¿para cuándo un segundo número de "Cómo ser..."?

v. woolf dijo...

Ya, pero por aquel entonces mi blog estaba muerto.

No se, quizás haga algo, pero después del examen de inglés.

Kenneth dijo...

ese niño no tiene 13 años ni de coña, seguro q la niña le convenció q el hijo era suyo diciendole q los niños se tenían con un simple besito

v. woolf dijo...

Jajaja Puede ser.
El niño tiene 13 años, aunque yo tampoco me lo creia al principio. La verdad es que al chiquillo le hace falta un buen puchero.

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